Un elemento clave para la comprension de la guerra en El Salvador es, sin duda, el Sistema Radio Venceremos, sistema de comunicacion y propaganda para el FMLN en las montañas de Morazan - noreste del pais -. Fue "la voz oficial" de la guerrilla y elemento cohesionador entre el Frente y la poblacion civil. Durante 11 años fue objetivo militar prioritario para el Ejercito Nacional quien, a pesar de anunciar repetitivamente la destruccion de la emisora, no consiguio dar con ella.
Carlos Henriquez Consalvi "Santiago" fue fundador y conductor de la radio clandestina Venceremos des de el inicio de la guerra el 1981 hasta la firma de los Acuerdos de Paz el 1992. De origen venezolano, estubo participando, periodisticamente, con la "Revolucion" sandinista en Nicaragua contra la dictadura de Somoza, escribiendo editoriales contra el regimen y participando en la creacion de medios de comunicacion alternativos.
Actualmente es director del Mudeo de la Palabra y la Imagen en San Salvador, dedicado "al rescate y proyeccion" de la memoria historica y del patrimonio cultural salvadoreño.
A continuacion, Santiago nos cuenta sobre su experiencia en la guerrilla y el papel y evolucion de Radio Venceremos en el desarrollo de la guerra; asi como su vision de los medios de comuniacion de masas y de contra-informacion.
Usted se viene de Venezuela para El Salvador en el 80, para crear la Radio Clandestina en el corazón de Morazán, zona de influencia del ERP y el FMLN. ¿Desde quién y para qué hubo un planteamiento de armar una radio de estas características en la guerrilla?
Bien, el planteamiento de armar una radio clandestina se da por la misma situación política y social que se está viviendo en ese momento, de mucha polarización, y ante una persecución que estaban teniendo los medios independientes: había asesinatos de periodistas,… Y en ese contexto, y a las puertas de una lucha social que ya estaba por estallar con mayor fuerza, indudablemente que sólo una radio clandestina era la que podía realizar esta función de informar y acompañar a esta lucha social que comenzaba ese 10 de enero de 1981, que es cuando la radio comienza a transmitir.
Porqué, ¿a usted lo van a buscar expresamente?
No, es decir… bueno, es una historia muy larga… yo estaba vinculado a la revolución nicaragüense y estando allá conozco salvadoreños y salvadoreñas, y hay una vinculación y allá nace la idea de incorporarme en ese proyecto.
¿Qué se pretendía en unos inicios con la Venceremos? ¿Cuál eran sus objetivos?
Bueno, fundamentalmente, ser la voz informativa, de agitación de la insurgencia salvadoreña, que cumpliera un papel estratégico que es el de las comunicaciones en tiempo de guerra, denunciando violaciones a los derechos humanos, informando sobre lo que estaba sucediendo en el país en momentos en que había censura de prensa, donde no había libertad de expresión.
Y… imaginamos que en un principio contaban con muy pocos medios o medios muy precarios, no?
Sí, evidentemente. Se comenzó con un viejo transmisor de la segunda guerra mundial, dos casettes y una pequeña grabadora. Eran medios muy sencillos.
Pero con los años la Radio Venceremos va creciendo, hasta convertirse en “la voz oficial del FMLN” y un elemento cohesionador entre la guerrilla y la población. ¿Cuál cree que fue la incidencia de la radio en el desarrollo de la guerra?
Bueno, como te decía tuvo un papel estratégico por cuanto permitía llevar a todo el mundo la voz de la insurgencia, llevar eh… participar en el debate ideológico que en esos momentos se estaba desarrollando, no solamente en el país, sino a nivel mundial, ante la administración Reagan, que era la que estaba interviniendo directamente en los asuntos políticos y militares de El Salvador. Y, fundamentalmente, tener una incidencia directa en la población, en las bases de apoyo, en los mismos combatientes: la radio era una voz de aliento e inyectaba moral a las fuerzas combatientes.
Y entonces, quizás por esa fuerte influencia que tiene se convierte en una obsesión para el ejército, llegar a encontrar a la Venceremos. ¿Cómo consiguen que no logren ser localizada y con qué dificultades se encuentran?
Bueno, como la propaganda de la administración Reagan decía que la insurgencia estaba derrotada el hecho de que la radio transmitiera todos los días desde un punto geográfico específico, eso echaba por tierra esa propaganda y por lo tanto la Radio fue objetivo militar durante los 11 años. Bueno, y pudo sobrevivir y pudo continuar su trabajo gracias al apoyo popular que la población la apoyaba, la encubría, daba información. Y fue así que ante una ausencia de grandes cerros y grandes montañas, la población se convirtió en la montaña que logró mantener este proyecto.
Porque la programación iba dirigida tanto a combatientes como a la opinión pública en general. ¿Cómo era la programación? ¿Quién participaba? ¿Participaban las poblaciones que estaban bajo control?
Bueno, la programación estaba integrada por un noticiero, por radio-novelas, por programas históricos,… participaba la población campesina, se entrevistaba la población de la zona, inclusive algunos integrantes campesinos de la zona llegaron en algún momento a participar en los programas de opinión,…
¿Incluso niños también, no?
También niños. En alguna oportunidad ochenta niños huérfanos de guerra, en su mayoría, este… hicieron una programación especial.
Y, al principio fuisteis como tres o cuatro personas que empezasteis con el proyecto, y al final erais decenas, no? ¿Cómo os organizabais?
El campamento casi siempre tenía entre 25 y 30 personas, verdad? Cinco para la producción, para la redacción, otros cinco para lo que llamábamos el monitoreo de noticias escuchando las noticias,… cada quién se especializaba en una radio internacional o nacional para saber qué estaba pasando en el mundo y cómo corresponder en los editoriales. Y otro grupo de siete u ocho compañeros de la seguridad, y el resto era logístico, para la gasolina, alimentación,… Y una red por todo el país de pequeñas unidades insurgentes que a través de sus radios nos pasaban información desde cualquier parte de El Salvador.
Dice usted que son 25, ¿para coordinar estas 25 personas?
Bueno, vivíamos en un solo campamento, nos levantábamos en la mañana e interactuábamos permanentemente. Hacíamos una reunión diaria para escuchar las noticias y para determinar qué editorial, qué radio-novela, qué entrevista del día se iba a hacer, y luego se procedía a la grabación.
Y en el 92 cuando se firman los Acuerdos de Paz, ¿la Radio desaparece? ¿Qué se hace de la Radio?
La Radio desaparece en tanto emisora de guerra. Hay un esfuerzo por continuar posteriormente un proyecto de radio, que desafortunadamente en tiempos de paz no sobrevivió por visiones divergentes de lo que debería ser un medio de comunicación en tiempos de paz. Yo me retiro de eso que al final fracasó, y estoy en esto que es también un proyecto de comunicación, comunicando memoria, el rescate de las fechas culturales,…
Y luego te queríamos preguntar ya en términos más generales y de opinión,… Nosotros somos de fuera, entonces llevamos pocas semanas aquí pero lo que hemos notado mucho, y más ahora en campaña electoral, es el fuerte control mediático que hay en los medios, sobretodo en la prensa, en El Salvador. No sabemos bien porqué se da esta concentración de poder en los medios, y cómo es que no hay una prensa escrita fuerte que sea independiente…
Bueno, sencillamente porque aquí el poder económico es el que históricamente ha controlado los principales medios de radio y televisión, y ustedes que vienen en momento electoral se dan cuenta que ellos están defendiendo sus privilegios y defendiendo esos intereses que ellos representan, ¿verdad? Y hay medios alternativos independientes pero algo débiles, aunque hay que hacer mención de algunos: uno por internet que es el Faro, que es independiente totalmente y muy crítico; está el CoLatino, que tiene poca circulación pero hace un papel importante,…
Y por completar el panorama de los medios de comunicación hay que decir que hay 22 radios comunitarias cumpliendo una función muy importante, que son las radios que están en las comunidades, convirtiéndose en el corazón, en los oídos y en la voz de esas comunidades, que son la otra parte, la contraparte de lo que se hace en los grandes medios que es la exclusión, la manipulación, ¿verdad? Entonces, esto es producto de toda esta lucha social que ha llevado el pueblo salvadoreño.
Un medio alternativo o independiente, ¿debe ser objetivo en sus escritos o en su programación?
Yo creo que para todos los que somos periodistas, yo creo que la objetividad es fundamental en todo ejercicio del periodismo. La cociosidad del periodista en investigaciones, va a encontrar todas las lacras sociales y va a poder denunciar, ¿verdad? Y sobre todo, la objetividad en países como los nuestros es subversiva, por eso es que tanto se cierran los espacios para que haya un periodismo independiente y objetivo.
Quien quiere comunicar, quien quiere informar no puede hacer propaganda. Ahí muere el periodismo y muere la comunicación.
Ya para acabar, ¿qué papel cree que deberían tener los medios de comunicación alternativos o de contrainformación?
Bueno, es un poco lo que están intentando de hacer estas radios comunitarias en El Salvador, que en un medio tan hostil de, cómo decíamos, manipulación de intereses es hacer un periodismo, hacer un medio de comunicación que responda a los intereses de cada comunidad, que respondan, que informen de todas las realidades nacionales. En ese sentido hay un esfuerzo que está consolidándose en el país, de estas radios que tienen informativos que comparten todos, al mediodía y, de alguna manera, débilmente pero le hacen la contrapartida o la oposición a esos medios que asfixian y que durante muchísimos años han jugado un papel de desinformación, sobretodo durante las campañas electorales, ¿verdad? Y quizás un fenómeno nuevo que se está dando en el país que tiene que ver mucho con la conciencia que está ganando el pueblo salvadoreño, es que a pesar de esta avalancha de mensajes, de desinformación,… la gente ya está abriendo los ojos, y está discerniendo qué es mentira, qué es verdad, y cuáles son sus verdaderos intereses y quiénes los defienden.
Pues esto es todo. No se si quieres añadir alguna cosa…
Sólamente darles las gracias por haber venido…
A usted, por favor. Muchas gracias por su tiempo!
"Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse."
Gabriel Celaya
dimarts, 10 de març del 2009
Entrevista a Carlos Henríquez Consalvi “Santiago”, de Radio Venceremos
dilluns, 16 de febrer del 2009
La guerra de El Salvador a través de una historia de vida
La guerra en el Salvador fue una de las guerras más duras y con más muertes civiles de Centroamérica, exceptuando la guerra de Guatemala.
Lo que hace de la revolución salvadoreña un hecho admirable es el contexto donde se desarrolló la guerra. El FMLN, con unas condiciones geográficas adversas, es decir, sin selvas o montes densos donde esconderse, una gran red de carreteras y caminos que comunicaban todo el país y una densidad de población muy alta, consiguió desarrollar, una guerra de posiciones – durante los primeros años – y posteriormente una guerra de guerrillas que, aunque no logró la toma del poder, consiguió mantener una correlación de fuerzas con el ejército durante los 12 años que duró la guerra, gracias al apoyo masivo de la población civil.
Se siente la alegre rebeldía de cada una de las personas que forman parte de este pequeño y olvidado país centroamericano, ya que la guerra es todavía muy reciente y presente en cada una de ellas. Son gente alegre y dolorida, sufrida y combativa. Cada un/a de ellos/as representa una pedacito de historia viva del país. Por eso, hemos querido reconstruir la historia de la guerra a través de Digna Cabrera, una mujer fuerte en todos los sentidos de la vida, alegre a pesar de haber perdido 17 familiares en el conflicto y combativa aunque la guerra oficial ya haya terminado.
De la organización popular a la formación de las guerrillas
Sin caer en el simplismo, podríamos considerar que las causas que generaron las organizaciones político militares en El Salvador (extensible a toda Latinoamérica), fundamentalmente, fueron la pobreza y la exclusión, generadas por la enorme acumulación de riquezas en unas pocas manos de latifundistas, oligarcas y la clase política (autoritaria).“Aquí los terratenientes tenían todas las tierras, entonces le daban trabajo a la gente pero tenían que pagarles el doble de lo que podía valer la tierra. Si alguien… por ejemplo, mi papá, buscaba tierras, tenía que dar un terraje, se llamaba: si sacaba cinco cargas de maíz, tenía que darle tres al patrón y le quedaban dos y él ganaba a millón.”
Delante de estas condiciones de vida y trabajo, tanto en el campo como en la ciudad, se empezó a dar un auge de las organizaciones populares, guerrilleras y de partidos políticos opositores a partir de la década de 1970. Las causas fueron varias, pero podríamos destacar las siguientes: la creación del Mercado Común Centroamericano que generó un crecimiento económico desigual, beneficiando a terratenientes y empresarios. La exclusión de la izquierda partidaria de los espacios de participación democrática que aunque en determinados momentos se les permitía cierto margen de acción, rápidamente se les volvía a negar. La política exterior estadounidense que, como es sabido, fortaleció económicamente los gobiernos centroamericanos para luchar contra el comunismo.
Por otro lado, tuvo un papel muy relevante el posicionamiento de un sector de la iglesia católica que optó por un trabajo dirigido a los pobres y excluidos y, basándose en la Teología de la Liberación, su trabajo no sólo se concretó en una práctica discursiva sino en la constitución de organizaciones como las comunidades eclesiales de base y la creación de cooperativas de trabajo comunal.
Al mismo tiempo que aumentaba el descontento y las movilizaciones, aumentaba también la represión indiscriminada del gobierno militar, creando un espiral que llevaría a la radicalización de los sectores populares, quienes empezaron a ver la lucha armada como la única vía para la democratización del país.
Así continuó la situación política en El Salvador: entre tímidos momentos de apertura democrática y golpes de estado, en un contexto de una grave crisis de dominación donde la represión por parte de la Guardia Nacional aumentaba vertiginosamente sin hacer ninguna distinción entre la población civil y aquella que se empezaba a organizar. El ejército salvadoreño, antes de que empezara oficialmente la guerra, ya empleaba un especial sadismo al capturar, torturar y asesinar a la población, prácticas que se acentuarían en los primeros años de la guerra.“Entonces… a través de tantas injusticias se empezó a organizar la gente, eran unas poquitas gentes, por eso cuando vinieron a matar gente, la gente no sabía por qué murió, por qué no toda la gente estaba trabajando, organizándose para repudiar lo que el patrón estaba haciendo. Entonces mucha gente murió sin saber las razones por qué estaba siendo asesinada. Mi papá lo mataron el año 1980. Él estaba sembrando frijoles. Murió y no supo las razones del por qué murió.
(...) A través de eso, empezó la gente a llamar a reuniones, a calentarse, a decir que había que luchar contra las injusticias, manifestarse para poder repudiar todo lo que estaban haciendo con el pueblo. Entonces, ya después de morir tanta gente empezó la gente a empuñar las armas. Dijeron: “con las que tenemos”, unas poquitas, como dos pistolas que le decimos, revólver. Entonces, empezamos a luchar y a organizar a la gente y a manifestarnos.”
“El ejército torturaba a las personas que capturaba. Si hallaba mujeres embarazadas les rajaba el estómago y entonces sacaba el feto y se los tiraba tal vez a los cerdos o a los perros. Y no tenían lástima para asesinar a las personas. Porque aquí en un cantoncito que se llama Peñas Blancas (…) mataron a dos hermanas juntas y una estaba embarazada y le sacaron al niño. Después el
mismo día mataron a otra señora, (…) la niña estaba tierna y ella se pudo escabullir y se quedó en la casa, cuando vinieron en la tarde ya estaba la mamá de la niña muerta, con el señor, y a la niña la hallaron mamando en los pechos de ella y ella había sido asesinada en la mañana.”
La unificación guerrillera y el desarrollo de la guerra
A finales del año 1980, ante la situación de desigualdad, exclusión y represión política, ante las múltiples y frecuentes agresiones y violaciones a los derechos humanos por parte del ejército, y ante el asesinato de Monseñor Romero (arzobispo de San Salvador, muy querido y reconocido por el trabajo que hizo por los pobres), las principales organizaciones insurgentes se unieron para crear el “Frente Faribundo Martí para la Liberación Nacional” (FMLN). Fueron cinco los grupos que lo integraron: PCS (Partido Comunista de El Salvador), FPL (Fuerzas Populares de Liberación), ERP (Ejército Revolucionario del pueblo), PRTC (Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos) y las FARN (Fuerzas Armadas de la Resistencia Nacional). Algunos de estos grupos surgieron de las pugnas internas dentro del Partido Comunista y otros tuvieron una fuerte influencia de grupos estudiantiles o cristianos radicalizados. Aunque todos ellos compartían unos mismos objetivos y una organización político-militar articulada en organizaciones populares o frentes de masas, había grupos más próximos al marxismo-leninismo, grupos provenientes del maoísmo y grupos más socialdemócratas.
Durante el transcurso de la guerra, los cinco grupos mantuvieron cierta autonomía de acción, ya que cada uno de ellos tuvo su zona de influencia y control, pero se estableció una comandancia general y unos estatutos y líneas comunes para toda la insurgencia. Cabe decir que, quizá por esta heterogeneidad ideológica, desde el principio de la guerra se dieron dos líneas bien definidas dentro del Frente: los que defendían la lucha por la toma del poder y la implementación de una sociedad socialista-comunista, y los que pretendían el debilitamiento del Estado a través de una demostración de fuerza, para lograr unos acuerdos de paz.
En enero del 1981, inicio oficial de la guerra, el FMLN inició una ofensiva general que implicó un cambio en la situación política y militar del país: surgieron las primeras zonas de control de la guerrilla y desaparecieron las organizaciones de masas que apoyaban a los distintos grupos insurgentes debido a la incorporación de las bases a la lucha armada de la guerrilla salvadoreña. La decisión de incorporarse al FMLN no siempre fue fruto de una decisión voluntaria de afinidad ideológica con la lucha que se planteaba, mucha gente se incorporó a la guerrilla como única opción para sobrevivir, ya que en el campo - especialmente - la situación era insostenible.
“Nosotros decidimos incorporarnos a la guerrilla y nos subimos a dormir a los montes: aguantábamos la lluvia toda la noche, en el día…, con la ropa misma que nosotros teníamos se nos secaba en el mismo cuerpo, dormíamos con la ropa mojada y habían veces que lavábamos en algún río y la misma ropa mojada nos la volvíamos a poner de vuelta. Y había veces que no comíamos, no teníamos que comer, y no teníamos dinero para llegar a unas casas a comprar. Entonces había veces que nos regalaban comida y había veces que aguantábamos hambre. Comíamos, este… tal vez así, raíces de algunas plantas que no son venenosas, hojas de árboles como el palo de jocote, o también las pencas de piña, papayos, también otras plantas que se llaman malanga. Nosotros íbamos viendo, el tiempo que había mucha fruta comíamos guayaba, mangos,… y cuando era el invierno entonces sufríamos mucho porque no hallábamos cualquier cosa de comer."Durante la década de los 80, el FMLN se convirtió en una de las organizaciones guerrilleras más importantes de América Latina, por un lado por la capacidad militar que desarrolló, ya que después de la primera ofensiva general consiguieron crear una nueva correlación de fuerzas mostrando que sus fuerzas militares eran capaces de coordinarse en acciones de gran envergadura. Y por otro lado, por la legitimidad de su lucha y por el desarrollo real de su plan estratégico: realización de un amplio trabajo en el movimiento de masas, trabajo diplomático de gran alcance, y aplicación real de su propuesta en las “zonas bajo su control” (construcción de refugios antiaéreos para proteger a la población civil, ollas populares en las comunidades, asistencia médica para todo el mundo, formación política, escuelas para los menores huérfanos/as en las masacres,…), que hizo que tuvieran un apoyo masivo por parte de la población civil. Jugó también un papel determinante la creación de la radio clandestina “Venceremos”, que se convirtió en la voz oficial del FMLN y en un elemento cohesionador entre la guerrilla y la población civil.
Ante este creciente apoyo a la guerrilla por parte de la población civil (fundamentalmente rural), la clase política dominante y la oligarquía salvadoreña se reorganizaron. Se crearon los Escuadrones de la Muerte: grupos paramilitares financiados por el mismo gobierno y que tenían como objetivo ejecutar masacres y asesinatos contra guerrilleros/as y civiles indistintamente (en muchos casos eran los mismos militares de la Fuerza Armada). Además, empezaron a ejecutar de forma generalizada la estrategia de “quitarle el agua al pez” o “tierra arrasada” que consiste, por un lado, en el exterminio de la población civil con el objetivo de eliminar el apoyo y principal sustento de la guerrilla y, por otro lado, como “única salida” ante la incapacidad que tenían para capturar y asesinar a los y las combatientes.“… había muchos familiares de nosotros ahí [en la guerrilla]. Y nosotros, de lo que nosotros teníamos, por ejemplo maíz, frijoles,… compartíamos con ellos también. Nosotros molíamos mucha tortilla y les dábamos a ellos también. Ellos pasaban de paso y nosotros salíamos a la calle a darles comida, porque nosotros sabíamos que era un ejército del pueblo, que (…) ellos también respondían por nosotros, y nosotros también.”
En este sentido, lo que solía suceder es que la guerrilla llegaba a las comunidades y empezaba a hacer trabajo político. Cuando entraba el ejército a la comunidad, y después de algunos enfrentamientos, la guerrilla se iba al monte (su retaguardia). Entonces el ejército, ante la incapacidad de capturar a los y las guerrilleras masacraba a la población civil, justificándose en el hecho que eran todos guerrilleros/as o colaboradores de la guerrilla. Es así como durante los primeros años de la guerra se crearon grupos de militares jóvenes y sin escrúpulos, muy bien preparados militar y armamentísticamente con el apoyo directo de Estados Unidos. Estos batallones realizaban masacres masivas con la particularidad de utilizar las técnicas más sangrientas y sádicas que se pueden llegar a imaginar (descuartizar a pedacitos a la gente aún con vida, clavarles clavos por todo el cuerpo, disparar a los niños más pequeños en el aire para hacer puntería, sacar el feto de las mujeres preñadas aún con vida y tirarlo a los animales, recoger la sangre de las personas que acababan de asesinar para cocerla y beberla,…).
El Batallón Atlacatl, dirigido por el oficial Monterrosa, se destacó por el empleo de las técnicas mencionadas y por atribuirse una de las masacres más importantes de Centro América: la Masacre de El Mozote, en Morazán. En el pequeño cantón, en diciembre de 1981, este batallón torturó y asesinó a más de 1200 personas (solamente pudieron escapar tres personas que serían quienes contarían la historia), más de la mitad de los cuales eran niños/as menores de 12 años, utilizando las más aberrantes técnicas de tortura y asesinato. Para no dejar ningún rastro de vida, posteriormente mató a los animales y quemó todas las casas.
Pero la de El Mozote no fue la única ni la última masacre…
Después de las masacres cometidas por parte del ejército durante los primeros años de la guerra (especialmente después de la masacre de El Mozote), y ante las denuncias y acusaciones de violación a los derechos humanos por parte de distintos organismos nacionales e internacionales, y sobre todo, debido a los asesores militares de Washington, el ejército salvadoreño cambió de estrategia, y a partir de 1982 emuló las estrategias y tácticas de la guerrilla. Es así como empezaron a trabajar con la población civil para intentar tenerla de su lado, regalando frijoles o medicamentos. Así, a pesar de continuar con las masacres, éstas se redujeron en el número de víctimas, de un máximo de 40 personas, cosa que les permitía justificar más fácilmente, ante la opinión pública, que se trataba de guerrilleros/as o colaboradores de la guerrilla.“Y fue cuando tuvimos una masacre en el río Lempa. Allí murió mucha gente. Asesinaron niños… entonces, algunos iban pasándose el río y aventaban bombas de arriba los aviones y la gente murió ahogada. Inclusive yo… un niño fue a nacer al monte, mi primer hijo, nació en el monte y al siguiente día salí bajo el bombardeo del avión. Allí en el río Lempa las bombas lacrimógenas, las que tiraba el avión me intoxicó al niño recién nacido y allí se murió también mi hijo.”
En este cambio de estrategia tuvo un papel clave el gobierno estadounidense quién, para ese entonces, discutía el presupuesto destinado a formar militarmente y financiar económicamente al ejército de El Salvador. En 1981, con la llegada de Reagan al poder y su obsesión anticomunista, el gobierno de Estados Unidos duplicó la ayuda económica a El Salvador y aumentó la ayuda militar de 26 millones de dólares a 82 millones de dólares, cosa que dificultó y prolongó cualquier posibilidad de acuerdo político entre los insurgentes y el gobierno.
Muchos campesinos y campesinas, ante el aumento de militarización del territorio y represión que recibían por parte del ejército, se vieron obligados a exiliarse a campos de refugiados en Honduras, dejando atrás sus casas y comunidades destrozadas por las bombas. Aunque no fue una decisión fácil debido a las fuertes amenazas que recibían del ejército, para muchos/as fue la única opción que les quedó para sobrevivir.
Del millón de personas que se exiliaron a los campos de refugiados en Honduras, hay quienes no volvieron a El Salvador hasta que se terminó la guerra en 1992 y hay quienes, a pesar de la violencia que seguía ejerciendo el ejército y los constantes bombardeos en las zonas rurales, decidieron volver a sus comunidades.“Salimos de aquí (…) porque ya no se aguantaba la represión en Santa Marta. Entonces, la misma organización hizo sus contactos a nivel de países como Honduras y otros países internacionales y fue como pudimos salir de aquí para Honduras, para la frontera.
Cuando llegamos a La Virtud, aquí a la frontera de Honduras con El Salvador, allí fuimos reprimidos, también, por los soldados hondureños. Allí con los soldados hondureños murió bastante gente salvadoreña. A ancianos y niños, y a los jóvenes también los capturaban. Entonces fue, casi lo mismo porque (…) las tropas de Honduras y las salvadoreñas estaban combinadas.
Nosotros (…) estuvimos como 6 años (…). Allí comida no nos faltaba porque nos la daba la iglesia católica y el ACNUR y gentes de otros países se solidarizaban con nosotros, entonces nos llevaban comida. Pero nosotros no teníamos libertad, porque si salíamos a las orillas de los campamentos éramos asesinados por los soldados hondureños.”
En los años que siguen, el conflicto se mantuvo en un estancamiento relativo, intentando crear espacios para el diálogo con el gobierno que nunca dieron ningún tipo de frutos. Mientras se llamaba al diálogo, se seguía reprimiendo y matando a población civil.“Entonces, se decidió reunir por sectores a la gente, porque como habían varios campamentos, por campamentos nos reuníamos o por cada diez casas. Y nos hacían la pregunta que si nosotros queríamos regresar a El Salvador a pesar de las consecuencias que todavía había aquí, que la guerra estaba muy fuerte. Entonces nosotros dijimos: “sí, nosotros los salvadoreños queremos regresar a nuestro país porque nosotros no somos de aquí y aquí estamos también con miedo: no odemos salir fuera, no podemos… no tenemos dinero para comprar algo… entonces, nosotros queremos regresar”. Entonces, estos coordinadores que se formaron hicieron el trámite con el ACNUR y dijeron que sí, que era posible: “¿quiénes se anotan para regresar a El Salvador?”, a pesar de que estaba la guerra, empezamos un montón de gente a anotarnos.
Hay gente en Chalatenango y en Cuscatlán que también regresó, y también aquí en Cabañas. Entonces, nosotros… “No van a llevar nada”, dijeron, “porque ustedes no saben si van a llegar vivos a la frontera o si en la frontera no saben ustedes si van a llegar o no van a llegar”. Entonces, dejamos todo lo que nos sobraba: aceite, azúcar y cositas así (…). Y nos montamos en los camiones y nos regresamos a El Salvador. Pero al llegar a la frontera, empezamos a tener dificultades en la frontera con el ejército salvadoreño. Empezaron a querer bajar gente, capturar gente de la que veníamos. Entonces, como venía gente internacional y parte de la iglesia, el ACNUR,… empezaron ellos a discutir que no saliéramos nosotros de los buses, que no saliéramos porque a dentro por nosotros ellos respondían, y a fuera les podían capturar y llevárselos. Y la muerte que les daban era mucha tortura, los empezaban, por pedacitos, a quitarles partes del cuerpo vivos a la gente, o les sacaban la lengua también. Torturas muy dolorosas, y ellos decían que lo que no querían es que fueran a capturar alguno dentro del bus. Y ellos empezaron a negociar con tropas salvadoreñas. Entonces, nos tiramos más de dos días para venir aquí, por las dificultades en el camino. Cuando vinimos aquí, empezaron ahí en el pueblo de Victoria a tratarnos de guerrilleros, a que venían, que no se qué, que nos iban a matar.”
No fue hasta el 1989 que el FMLN lanzó la última gran ofensiva – que llamaron “Hasta el tope” – que haría sentar al gobierno en la mesa de negociación y alcanzar los Acuerdos de Paz el 1992. La guerrilla, en cuestión de horas rodeó la capital, haciendo sentir la guerra por primera vez a la clase adinerada de San Salvador, a lo que el ejército contestó con bombardeos indiscriminados sobre los barrios bajo control de la guerrilla.
Si bien el FMLN no alcanzó a destruir el ejército, la ofensiva sirvió para romper el equilibrio militar entre los actores armados, dando una salida favorable al FMLN. Además, consiguió posicionar a la comunidad internacional, a través de la ONU, quien emitió una resolución sobre el conflicto. El gobierno asumió que la solución al conflicto no se daría de forma rápida por la vía militar, ya que ni el ejército conseguía derrotar militarmente a la guerrilla ni ésta al ejército, cosa que forzó a las dos partes a entrar en un proceso de negociación que culminó con los Acuerdos de Paz y el fin de la guerra.
Los Acuerdos de Paz y la transformación partidaria del FMLN
En 1992, se dio por finalizada oficialmente la guerra con un saldo de 75.000 muertos, más de 8.000 desaparecidos y un millón de exiliados, sobre una población que no llegaba a los 6 millones de habitantes. La Comisión de la Verdad que se creó posteriormente a través de la ONU, estableció que los militares, los Escuadrones de la Muerte vinculados a estos, y el Estado Salvadoreño fueron los responsables del 85% de las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la guerra.
En enero de 1992, se firmaron en México los Acuerdos de Paz, que entre otras cosas establecieron el cese definitivo del enfrentamiento armado y permitieron la participación del FMLN en la política partidaria del país. Como era de esperar, la culminación de la guerra en unos Acuerdos de Paz pactados, no implicó para muchos/as el fin de la violencia estatal ni el establecimiento de una paz real. La pobreza y la exclusión continuó siendo el pan de cada día de muchos y muchas salvadoreñas.
La duración del conflicto armado - 12 años - y la juventud de la mayoría de dirigentes guerrilleros posibilitó el paso de la guerrilla a partido político (que se presentó a las elecciones con las mismas siglas: FMLN), teniendo en cuenta que algunos de los grupos que formaban el Frente tenían ya una previa experiencia en política partidaria. A pesar que en el FMLN todavía se encuentran varias tendencias, la más moderada, la socialdemócrata, es la que actualmente tiene más influencia.“Se llevaron a cabo los Acuerdos de Paz, pero nosotros aquí en el país paz no tenemos. Aquí únicamente lo que se ha hecho es el cese de las armas, pero hasta ahorita nosotros no tenemos paz todavía. Porque mientras nosotros no tengamos el gobierno que nosotros queremos en el poder, nosotros no tendremos paz, porque siempre hay mucha discriminación y muchas muertes que han quedado impunes también y no han sido solucionadas por el ejército. Murieron muchas personas inocentemente, y se sabe quiénes son los causantes, hay evidencias, hay nombres, pero ellos siguen libres. Entonces, nosotros queremos justicia. (…) En el Salvador dicen que hay paz, pero nosotros paz no tenemos.”
A pesar de los 17 años de la inclusión del Frente en la política partidaria, éste nunca ha conseguido desbancar al partido de derecha ARENA. Actualmente, hay muchas personas esperanzadas en la posible victoria electoral del FMLN en las próximas elecciones de marzo. Si éste consigue subir al poder, estará por ver cuáles son los cambios que logra realizar, y cómo enfrentará el grave problema de pobreza y exclusión que hay en el país.
Fuentes consultadas
Entrevista a Digna Cabrera, en Santa Marta (Cabañas) realizada en febrero de 2009.
Saénz de Tejada, R. 2007. Revolucionarios en tiempos de paz. Rompimientos y recomposición de las izquierdas de Guatemala y El Salvador. Guatemala: FLACSO.
Varios autores. 2002. Historia de El Salvador:De cómo la gente guanaca no sucumbió ante los infames ultrajes de los españoles, criollos, gringos y otras plagas. El Salvador: Equipa Maíz.
dilluns, 26 de gener del 2009
A 30 años de la Revolución Sandinista
Y después de la Revolución Sandinista, aquella que en los 80 levantó tantas pasiones y tanta solidaridad en el mundo; aquella que hizo postrar los ojos del mundo en la olvidada Nicaragua, ... qué quedó , qué cambió, qué huella dejó a las nicaragüenses?
Lo cierto es que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) no lo tubo fácil durante los años que le siguieron a la victoriosa entrada del ejército guerrillo a Managua en el 1979. La CIA, bajo la directiva de Ronald Reagan, dólar en mano, consiguió crear un ejército - conocido como La Contra - que des del Estado títere de Honduras no le puso las cosas fáciles al FSLN, impidiéndole de ocuparse de las reformas por las que lucharon los y las sandinistas. Al tener que concentrar esfuerzos para bloquear la guerra contrarevolucionaria, las pocas acciones que pudo iniciar el gobierno revolucionario fueron una campaña de alfabetización y la repartición de tierras a cooperativas de campesinos/as; aunque muchas de estas tierras, durante los años del neoliberalismo (tras la derrota electoral del Frente en 1990) iniciados por Violeta Chamorro, fueron siendo despojadas de nuevo por los terratenientes y la burguesía nacional.
30 años después de la entrada a Managua y 80 años después del alzamiento del "General de hombres libres" Augusto César Sandino, ... y a casi 3 años del gobierno del FSLN de Ortega, qué queda de "revolucionario" en el sandinismo, o más bién en el neosandinismo? Los enormes carteles publicitarios rosas - eso es, un rojo descafeinado - instalados en todas las carreteras y ciudades del país nos dan una idea: "Arriba los pobres del mundo", "Servirle al pueblo es servirle a Dios" o "Vamos por más victorias". Populismo, Religiosidad y Poder. Eso es, precisamente, lo que es actualmente el FSLN de Daniel Ortega.
"Populismo", tan de moda en los Estados autodenominados del "socialismo del siglo XXI", que en el caso del gobierno de Daniel Ortega va de la mano de la "religiosidad", basándose en la utilización de la religión para atraer votantes y como forma de justificación de sus políticas (aprovechando estratégicamente el hecho que en Nicaragua el cristianismo es verdaderamente una religión de masas). Es a través de esta clase de populismo como el gobierno de Ortega pretende ostentar el "poder" por el poder mismo, sin desarrollar políticas que modifiquen la situación de pobreza y exclusión del pueblo nicaragüense.
Para muestra un botón: durante la campaña electoral del 2006, a tan solo unos meses de las elecciones que ganaría el FSLN de Daniel Ortega, éste junto al resto de partidos (exceptuando el Movimiento de Renovación Sandinista, escisión izquierdista del Frente) y de la mano de la Iglesia católica, acordaron retirar la ley que, des de hacía más de 100 años, permitía el aborto terapéutico, declarandolo ilegal sin excepción alguna. Esto no nos debe extrañar, teniendo en cuenta la falta de un trabajo interno alrededor de la desigualdad de género dentro del movimiento sandinista de los años 80 y de los años posteriores (así como sucede en otros movimientos guerrilleros). Este es uno de los aspectos más criticados del sandinismo: la falta de perspectiva de género y el fomento del ideal de masculinidad del "guerrillero machito invencible". Por ejemplo, el lema de campaña electoral del Frente, en 1990, fue "Daniel, mi gallo", eludiendo a la masculinidad de Ortega.
A pesar de que consideramos que ningún gobierno, por "socialista del siglo XXI" que se considere, tiene posibilidades reales - ni siquiera las intenciones - de dar paso a la emancipación del pueblo desde el pueblo mismo y acabar con toda forma de dominación, explotación y exclusión, nos llena de rabia historias como la de José de 23 años, que trabaja en un hostal en León. José es del 20% de la población que se considera activa en Nicaragua (aunque esto no significa que el 80% restante no trabaje, sino que lo hacen sumergidos en el trabajo informal), así que se podría considerar "afortunado", pero nada más lejos de la realidad. Trabaja 18 horas al día, 7 días a la semana (sin un solo día de descanso al mes) por el miserable sueldo de 2600 córdobas, es decir, unos 130 dólares al mes. Pero eso si, bajo un gobierno que se llama socialista y que tiene la dicha de haber protagonizado una de las revoluciones más conocidas del mundo.
Lo cierto es que, con frecuencia, las bases poco tienen que ver con los dirigentes; y eso es lo que pasa con el pueblo nicaragüense. Un pueblo muy politizado, con grandes conocimientos de su historia (a pesar de que los/las más jóvenes no vivieron la revolución y la posterior guerra) y orgullosos/as, en su gran mayoría de lo que fueron capaces de hacer: acabar con la despótica y cruel tiranía de la dinastía de los Somoza que por más de 40 años oprimió al pueblo.
La gestión de Daniel Ortega no es lo que las bases sandinistas esperaban. Se anhelaban cambios profundos en un país donde la pobreza y la exclusión se contraponen a la opulencia del selecto grupo de comandantes que con la revolución del pueblo se llenó los bolsillos. Y este sentimiento de frustración con regusto a "victoria amarga" se vive en las gentes y en las calles, siendo más que habitual comentarios como "no es por eso por lo que luchamos".
Una revolución que no consigue transformar radicalmente las relaciones sociales, no destruye la estructura en la cual se apoya todo el sistema de explotación y exclusión, y de los escombros no construye una nueva realidad basada en la fraternidad entre los individuos, no se le puede llamar revolución social, único mecanismo de liberación social. Si a lo de Daniel Ortega le llaman revolución... con nosotras que no cuenten!
dimarts, 20 de gener del 2009
Entrevista a Julieta Paredes de Comunidad Mujeres Creando Comunidad (Bolivia)
Julieta Paredes, integrante de la Comunidad Mujeres Creando Comunidad y de la Asamblea Feminsta, se define a sí misma como “una mujer de origen aymara, criada en la ciudad de La Paz, lesbiana y feminista”. Nos cuenta que “desde muy pequeña he comprometido mis luchas con la gente empobrecida por la ambición, la violencia y el egoísmo de unos pocos. Soy activista y me dedico a crear en todos los sentidos de mi vida”.
Ha publicado varios libros, el último de los cuales acaba de salir y lleva por título “Hilando Fino. Desde el feminismo comunitario”.
1. ¿Cómo y cuándo surge Mujeres Creando?
Mujeres creando surge en 1990. Son 18 años de lucha que tenemos. Nuestro surgimiento se contextualiza en el seno de un encuentro feminista realizado en San Bernardo, Argentina, que nos sedujo por la diversidad de mujeres y pensamientos. La izquierda en Bolivia no había creado ningún espacio para que las mujeres podamos participar en igualdad de condiciones en la construcción de una patria libre de opresiones.
2. ¿Cómo os definíais en lo político?
Cruzábamos el anarquismo y el feminismo y poco a poco nos autodefinimos como feministas anarquistas y no como anarcofeministas, porque nosotras fundamentalmente éramos feministas y en cuanto a las relaciones de poder, partido, y Estado nos considerábamos anarquistas. El tiempo nos dio la razón porque empezamos a experimentar a los anarquistas sus machismos y homofobias, y nos dio mucha bronca escuchar a anarquistas estar contra el aborto igual que el Papa y los conservadores puritanos.
3. ¿Se trataba de un grupo homogéneo o estaba formado por distintas identidades?
Había distintas identidades culturales, sexuales y de edad. También los pensamientos políticos no eran los mismos, aunque la convicción era la de hacer un movimiento feminista desde nuestros cuerpos de bolivianas.
4. ¿Qué tipo de acciones, actividades, etc. realizabais? ¿Creéis que tuvieron una incidencia real en la sociedad paceña de entonces?
Hemos sido muy creativas: desde hacer periódicos murales en la Universidad, grafittear en las paredes de las principales ciudades, acciones creativas feministas en las calles (otros les llaman performances), escribimos libros, poesías, hicimos también televisión, participamos en diferentes eventos internacionales y nacionales, …
Considero que sí, nuestra influencia ha sido muy profunda. Aportamos en la construcción de feminismo, los derechos de las mujeres y abrimos el camino de las luchas por los derechos de lesbianas, gays, etc. También llevamos adelante una lucha consecuente contra la banca usurera y a favor de las y los pequeños deudores de los bancos.
5. Y así fue hasta el 2002, año en el que se dio una ruptura dentro del colectivo, dando origen a la Comunidad Mujeres Creando Comunidad, por un lado, y a la Virgen de los Deseos, por el otro. ¿Cuáles fueron los motivos y cómo se materializó esa ruptura?
Se dio una importante ruptura muy saludable para el feminismo en Bolivia. Las razones fueron fundamentalmente políticas. Nos habíamos convertido en un grupo muy famoso internacionalmente pero que en lo local, en Bolivia, nos habíamos alejado de la gente. Éramos consideradas mujeres interesantes pero nuestro pueblo y las mujeres no querían nada con nosotras y eso a mi y a algunas de nosotras nos dolía porque la razón de ser de nuestro grupo era que queríamos construir un movimiento feminista y el movimiento se hace con la gente y con el pueblo y nosotras seguíamos siendo un grupito. A el otro sector [la Virgen de los Deseos] esto no le interesaba, estaban mas interesadas en filmar sus performances y ser invitadas como artistas a nivel internacional
6. ¿Qué diferencias/divergencias tenéis la Comunidad Mujeres Creando con la Virgen de los Deseos, tanto a nivel discursivo como en el accionar?
Nosotras estamos construyendo movimiento feminista y teoría feminista desde nuestras historias y nuestras culturas en Bolivia, por eso hicimos la Asamblea Feminista. La Virgen de los Deseos se ha institucionalizado en una ONG que maneja fuertes financiamientos, especialmente del País Vasco pero de otros lados también. A nosotras nos interesa la acción pedagógica con nuestra gente; a ellas les interesa el sensacionalismo de la pelea y destruir al o la interlocutora. Nosotras queremos construir comunidades que reflexionen y propogan cambios concretos en el país; ellas quieren ser una elite vanguardista. No nos interesa el poder ni la representación delegada; ellas fueron candidatas para la Constituyente por MBL partido neoliberal socio co-gobernante del Goñi, genocida de nuestro pueblo. Nosotras estamos pendientes de lo que son los procesos políticos en nuestro país; ellas viven pendientes de difundir su imagen internacionalmente .Y muchas diferencias más que podríamos decir.
7. También formas parte de la Asamblea Feminista. ¿Quién integra el grupo y qué os proponéis desde este espacio?
La construimos con otras compañeras que estábamos buscando la coordinación entre grupos y colectivos feministas. Formamos parte de la Asamblea diversos grupos en diferentes lugares del país. Las asambleas mas fuertes son la de La Paz, El Alto, Cochabamba y Sucre, y le siguen Santa Cruz, Potosí y Oruro. Hay de diferentes edades, mujeres que hacen música, indígenas del campo, estudiantes, profesionales, desocupadas, lesbianas, heteros, teólogas feministas, etc. Es una variedad muy rica que esta dando frutos. Lo que queremos es construir un movimiento feminista desde Bolivia, generar nuestras propias bases conceptuales y teóricas de un feminismo andino y comunitario. Influir determinantemente en los procesos de cambio que vive nuestro país.
8. Desde la Comunidad Mujeres Creando, ¿cómo veis y vivís la actual situación política y social de Bolivia? ¿Cuál es vuestra posición respecto al “proceso de cambio” liderado por Evo Morales y el MAS?
En principio señalar que es un proceso de cambios abierto por nuestro pueblo y Evo no es el líder del cambio, el cambio es nuestro, de las mujeres y hombres del pueblo. Evo es un hermano que hoy es presidente de un Estado colonial, neoliberal y patriarcal. Sabemos que Evo esta haciendo esfuerzos para poner a este Estado al servicio del pueblo pero no es sencillo y hay muchas dificultades que emanan, incluso desde el propio MAS, como la corrupción, la burocracia, el nepotismo o el machismo, por nombrar algunos.
Nosotras apoyaremos todo esfuerzo por terminar con el Estado patriarcal que es colonial, racista, neoliberal y machista. También denunciaremos las traiciones y estamos colaborando con propuestas que puedan transformar la vida de las mujeres y los hombres en Bolivia.
Por ejemplo, la nueva Constitución no es la que queríamos pero ante la derecha es la que defenderemos como punto de partida para continuar luchando, para que éste sea un proceso de cambios revolucionarios.
dilluns, 15 de desembre del 2008
Reflexiones sobre Colombia
Este pequeño texto tan sólo quiere mostrar algún aspecto sobre la violencia (sobretodo estatal) en Colombia, así que no es ni exhaustivo, ni completo (no tiene en cuenta la multidimensionalidad del conflicto), ni pretende ser objetivo (ni lo es ni queremos que lo sea). Tan solo son reflexiones -inconexas quizás- sobre la realidad allá.
Cuando sentimos hablar de Colombia, lo primero que se nos viene a la cabeza son los secuestros, el narcotráfico, la coca y las playas del Caribe, pero no solemos tener una idea clara de su historia reciente y mucho menos de lo que está pasando en este país andino donde hace más de 50 años el Estado y los grupos paramilitares libran una guerra a cuartel -recrudecida en los últimos años- contra la insurgencia revolucionaria. Echemos un vistazo al entramado del conflicto.
Colombia tiene una historia de violencia que abarca más de un siglo. La primera mitad del siglo XX, se conoce en Colombia como la “época de la violencia”. La lucha por el poder entre liberales y conservadores, y la represión ejercida por ambos hacia campesinos/as, tuvieron entre otras consecuencias el surgimiento de guerrillas como las FARC-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo), que nacieron en forma de autodefensas campesinas y más tarde adoptaron la estrategia de guerrilla móvil, así como la creación de otras guerrillas cómo el ELN, el EPL, el M-19, el Frente Manuel Quintín,...
Actualmente, las FARC son la principal fuerza guerrillera y cuenta con cerca de 20.000 efectivos, y el ELN (Ejército de Liberación Nacional) es la segunda fuerza guerrillera con presencia en parte del país. Ambas se autodefinen como marxistas-leninistas (aunque el ELN recibió una fuerte influencia de la Teología de la Liberación, por el cura revolucionario Camilo Torres), y ambas direccionan su lucha hacia los/las campesinas, uno de los sectores más excluidos de la negra historia de Colombia.
Pero la guerra contra los grupos guerrilleros no sólo la protagoniza el Estado. Desde antes del surgimiento de las guerrillas ya existían grupos paramilitares (que durante los años 40 eran conocidos como "los pájaros") que, a pesar de ser grupos autónomos, son los muchas veces son los encargados de ejecutar el trabajo sucio que el Estado no puede hacer por tener que ceñirse a la ley.
Entre los años 1983 y 2003, ya extendidos por gran parte del territorio colombiano, los grupos paramilitares estructurados en las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) dejaron, oficialmente, mas de 14000 muertos y desaparecidos, aunque en realidad han sido muchos mas. En el año 2006 se desmovilizan oficialmente las AUC, como consecuencia de la “Ley de Justicia y Paz” promovida por el gobierno de Álvaro Uribe. Pero lejos de desaparecer se reestructuran en la actualidad bajo grupos como las "Águilas Negras" o "Autodefensas Gaitanistas de Colombia".
En todos estos años de guerra abierta se han dado vários procesos de negociación entre el Estado y las guerrillas, aunque el más conocido fue el de 1984, en el que las FARC optaron por la vía democrática creando el partido de la Unión Patriótica (UP). A pesar de la decisión de las FARC de dejar las armas, el gobierno no estaba dispuesto a a permitir una UP que crecía día a día y que tenía serias aspiraciones de ganar las elecciones a la presidencia. Así, fueron asesinados más de 4000 personas del nuevo partido político, entre ellas candidatos presidenciales, alcaldes y diputados, haciendo fracasar el procesos de negociación y las esperanzas de millones de colombianos y colombianas a conseguir una “paz pactada”.
En el 2002, Colombia entra en una nueva etapa de autoritarismo con la llegada al poder de Álvaro Uribe y su proyecto conocido como “seguridad democrática”. Uribe llegaba a la Casa de Nariño con serias y fiables acusaciones de su relación con el paramilitarismo y el narcotráfico, y con más de 70 denuncias en su contra sin resolver. Su política de "seguridad democrática", con el objetivo de combatir y eliminar la insurgencia, ha permitido militarizar prácticamente la totalidad del país con el interés implícito de apropiarse de las zonas ricas en recursos naturales, dando paso y beneficiando así a las grandes multinacionales que trafican con el agua, la biodiversidad y los bosques y, cómo no, con los recursos hidrocarburíferos.
* * *
El narcotráfico es otra pieza clave del rompecabezas del conflicto colombiano. Desde los años 50, muchos campesinos encontraron en el cultivo de la planta de coca una forma de subsistencia viable, y con precios estables en el mercado mundial, ante la caída del precio del café (derivada de la crisis económica que antaño condenó a las agriculturas del tercer mundo al monocultivo).
A pesar de que la cocaína mueve miles de millones de dólares al año, el campesino/a tan solo obtiene un beneficio de alrededor del 5% de su precio final. El 95% restante se lo distribuyen los productores de la pasta base y, el grueso del monto, los grandes narcotraficantes afincados en EEUU y Europa.
El incremento del consumo y las posibilidades de extender el negocio del polvo blanco de narcotraficantes, aumentó el interés de estos por las tierras ocupadas por campesinos e indígenas. Es por esto que estos terratenientes crearon y financiaron grupos paramilitares en estas zonas con el objetivo de desplazar la población y extender el control de las zonas de cocales. Los inmensos beneficios de la producción de la droga acabaron significando el 60% del ingreso de los grupos paramilitares.
También las FARC, a partir de los '80, encontraron en el negocio de la coca una forma de sustentarse ante un debilitamiento económico y militar. Así, empezaron a cobrar un impuesto a los narcotraficantes que compraban la hoja de coca a los campesinos en zonas controladas por la guerrilla, permitiendo así mantener un precio “justo” para el productor, a la vez que reinvierten el dinero en el proyecto político-militar. A pesar de la catalogación internacional de “narcoguerrilla”, el ingreso derivado del impuesto no es, ni mucho menos, determinante para su existencia.
Con el pretexto de la guerra contra las drogas, EEUU en 1998 consiguió implementar el llamado Plan Colombia, financiando una parte importante. En realidad la aplicación de este plan no ha sido más que la intervención militar de EEUU (a la nueva usanza, después de los desgastado golpes militares) para la eliminación por la fuerza de la insurgencia guerrillera y sus bases de apoyo, es decir, el campesinado. Así, también dejan paso libre a las grandes multinacionales para explotar los recursos de las regiones.
Después de casi una década de Plan Colombia, el Ejército Nacional ha resultado completamente modernizado, y ha conseguido hacer presencia en casi la totalidad del territorio, incrementando así el asedio a los/las campesinas. Es por esto que no resulta tan relevante el triunfo de Obama y la posibilidad de recortar el presupuesto al Plan Colombia, porque las condiciones para el ejército colombiano ya están dadas.
* * *
A pesar de que el escenario de la guerra es tanto en el campo como en la ciudad, ésta se materializa de forma muy distinta dependiendo de el sitio donde se da. En las ciudades se trata de una guerra de “baja intensidad”: los medios de comunicación por un lado silencian la resistencia en el campo, ocultando así la crueldad de la guerra; pero por otro lado, no se cansan de recordar constantemente que “estamos en guerra... y la estamos ganando”. Es su mecanismo de control necesario para desviar la atención de la elevada pobreza en las metrópolis, y forma parte de la estrategia de sembrar el terror entre la población para evitar que se hable abiertamente del conflicto (por miedo a la represión y estigmatización), cosa que contribuye a crear un imaginario social que niega la existencia del conflicto y muestra al exterior la imagen de estado democrático y de derecho. Aun así, en las ciudades las guerrillas tienen sus bases de apoyo en distintos ámbitos y espacios (también a través de organizaciones clandestinas). La presencia insurgente en las universidades, por ejemplo, es muy fuerte, y todo lo que se manifieste como un apoyo - directo o indirecto - a la guerrilla o movimientos sociales que cuestionen el poder estatal son reprimidas brutalmente por la policía o grupos paramilitares. Es así como miles de personas se han visto obligadas a salir del país por las persecuciones, las amenazas y la criminalización recibida.
El campo es donde se materializan los enfrentamientos y los combates (lógicos en el contexto de una guerra), y donde son frecuentes y cotidianas las ejecuciones extrajudiciales, las amenazas hacia la población civil, el miedo y los “falsos positivos”. Precisamente, esto último se ha convertido en "deporte nacional" entre las tropas del ejército, con dos variantes: o se secuestran jóvenes de las ciudades para asesinarlos en el campo vistiéndolos de guerrilleros, o directamente asesinan a campesinos y, colocándoles un arma, una radio o cualquier cosa que se pueda relacionar con la insurgencia, los declaran como bajas en combate, para conseguir mejoras laborales como primas o vacaciones. Lo mismo hacen con los campesionos/as sindicalizados o comprometidos social y políticamente (en lo que va de año ya han habido más de 400 sindicalistas asesinados en el país).
La intención es clara: siguiendo la estrategia de quitarle el agua al pez, pretenden limpiar el campo, asesinando la población civil, justificándose en el hecho de que todas y todos los campesinos son guerrilleros o auxiliadores de la guerrilla. De esta forma, van eliminando paulatinamente al principal sustento de la guerrilla (el campesinado), y dan paso libre a las multinacionales usurpadoras de los recursos naturales en la zona. En distintas zonas del país y desde hace años, los campesinos/as se están viendo obligados a huir de sus veredas o poblaciones, generando un éxodo que hoy suma alrededor de seis millones de desplazados/as que han contribuido al vertiginoso aumento de las metrópolis como Bogotá o Medellín. Tanto es así que en Colombia actualmente tan solo hay un 20% de población rural, cuando hace unas décadas era alrededor de un 60%.
El Tolima: un ejemplo de terrorismo de Estado
El departamento del Tolima, que se encuentra al sur de Bogotá, es una de las zonas donde el conflicto es más visible y resulta más evidente, ya que es escenario histórico de combate entre las FARC-EP y el Ejército Nacional, llegando a ser zona liberada por la guerrilla durante varios años. Al sur-oriente del departamento, la situación ha ido empeorando a medida que ha ido aumentando la presencia del ejército colombiano en la zona.
En 2006, son asesinados dos jóvenes campesinos (uno menor de edad) por parte del Ejército Nacional, y presentados cómo bajas en combate, hecho al que las comunidades responden con varias movilizaciones para exigir el esclarecimiento de los hechos. Al cabo de unos meses, en julio de 2008, consiguen un acuerdo con el ejército, algunas instituciones estatales y organizaciones no gubernamentales, con el fin de garantizar el principio de distinción de población civil de la militar, y el compromiso por parte del ejército de respetar los Derechos Humanos (DDHH) y el Derecho Internacional Humanitario (DIH). Este acuerdo nunca se llegó a cumplir, al contrario, aumentó la presencia militar a las veredas, convirtiéndose en frecuentes y cotidianas prácticas como las amenazas a niños/as con el objetivo de sacarles información, la utilización de las casas como refugio militar, la simulación de combates para aterrorizar la población o el hecho de "montar" campamentos al lado de las casas y de la escuela convirtiéndolos así en objetivo militar. Debido a esto, varias familias han quedado en medio de las balas entre la guerrilla y el ejército.
Debido a esta situación, desde hace ya dos meses, 84 campesinos/as de distintas veredas de la región (36 de los cuales son niños/as) se vieron obligados a huir de la zona y refugiarse a la escuela de Dolores, la cabecera municipal de la región.
Es por esto que el sindicato ASTRACATOL convocó a varias organizaciones sociales, campesinas y de DDHH (nacionales e internacionales) a una Misión Humanitaria por el respeto a la vida, los derechos humanos y la permanencia de los campesinos en su propio territorio.
A través de una visita a las distintas veredas que quedan en medio del conflicto, se pudo corroborar las denuncias de violaciones de los DDHH y el DIH que se venían dando: presencia militar al lado de las casas, evidencias de campamentos militares cerca de las viviendas e incluso de la escuela convirtiéndolos en objetivo militar; casquillos de balas y restos de bombas aéreas en zonas habitadas, pintadas del ejército con amenazas hacia la guerrilla en el interior de la escuela. Informaron también que un terreno próximo a las casas había sido minado por el ejército, imposibilitando así el paso de los campesinos por la zona.
Durante la Misión, se convocó una reunión con el Mayor de la Brigada Móvil del Ejército, otro Mayor del Ejército encargado de los DDHH (qué cinismo!), el alcalde de Dolores, Defensoría y Procuraduría del Pueblo, ASTRACATOL y otras organizaciones sociales, con el objetivo de encontrar una solución transitoria al desplazamiento forzado de las familias. Como era de esperar, no se acabó concretando nada, a parte del supuesto compromiso del Ejército de respetar los DDHH y el DIH. Nadie acabó asumiendo ningún tipo de responsabilidad, esfumándose así las esperanzas de las personas desplazadas de retornar a sus veredas.
Para consultar el Informe de la Misión Humanitaria, click aquí
dilluns, 27 d’octubre del 2008
(III) Bolivia: de la insurrección popular a la ofensiva fascista
La ofensiva fascista
Un poco de historia…
En un país donde, tanto en el tiempo colonial como en el republicano, la oligarquía y la burguesía nacional, así como algunos actores internacionales, han gozado siempre de sus privilegios, era de esperar una respuesta tan beligerante como la que, desde la entrada del MAS al gobierno, está mostrando la derecha en aquellos departamentos donde mantienen privilegios políticos y económicos, conocidos como la “media luna”: Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, principalmente.
Es en estos departamentos donde se concentran las principales reservas hidrocarburíferas de Bolivia y las élites económicas más importantes, además de ser la zona donde se encuentra la menor proporción de población indígena (aún así sigue siendo de entre el 10 y el 25%, oficialmente). Santa Cruz vemos que es la región más desarrollada gracias a la reconversión del paraíso del narcotráfico a ciudad de negocios, la más occidental y “blanca” y donde el discurso racista de tantos siglos se materializó en la invención del concepto de la “Nación Camba”, el cual se extendió al resto de departamentos de la “media luna” generando actitudes racistas hacia todo lo que fuera indígena y pobre, tanto en el altiplano como en el oriente.
En 2001, las élites santacruceñas crean el “Manifiesto de la Nación Camba” con un fuerte carácter separatista basado en la idea de la existencia de dos supuestas naciones en Bolivia: la camba y la kolla, esta última localizada en el altiplano y marcadamente indígena.
En el fondo, la idea de nación camba esconde la lucha por garantizar el statu quo en el que los empresarios y los terratenientes puedan seguir gozando de sus privilegios en un Estado occidentalizado y neoliberal, apropiándose de los recursos naturales de la zona.
Estructura y articulación de la derecha
La derecha ha creado toda una estructura teórico-práctica que le permite una buena articulación interna y formas de acción que neutralizan responsabilidades políticas. Los actores fundamentales del engranaje son: las élites económicas y los Prefectos departamentales, los medios de comunicación y ciertas agrupaciones civiles como los Comités Cívicos y la Unión Juvenil Cruceñista, ésta última en el caso de Santa Cruz.
Los Prefectos son cargos elegidos democráticamente y que deberían cumplir la función de administradores del Estado en los departamentos, aunque también forman parte del Poder Ejecutivo. Cabe mencionar que los departamentos en Bolivia no tienen prácticamente competencias propias.
Los Prefectos de la “media luna”, agrupados en el partido político PODEMOS, tienen un poder económico muy importante así como unos orígenes políticos poco democráticos, por llamarlo de alguna manera. Algunos son propietarios de tierras, empresarios; otros propietarios de grandes medios de comunicación, etcétera. Manfred Reyes[1], por ejemplo, estudió en la Escuela de las Américas y fue Ministro del dictador militar Bánzer.
Los Prefectos y las grandes élites económicas utilizan los grandes medios de comunicación (alguno de los cuales es de su propiedad) como herramienta para deformar la realidad y manipular la información en su propio beneficio. Ya desde antes de la subida de Evo Morales al poder, cualquier hecho sucedido que pudiera desenmascararlos lo tergiversaron en su favor, ocultando datos e inventando otros. Unitel es uno de los medios que más está contribuyendo a fomentar el racismo y el separatismo que promueven las élites de derecha. A parte de los medios nacionales, muchos de los medios de comunicación extranjeros contribuyen a crear un imaginario confuso y falso sobre la situación política y social en Bolivia, tildando, por ejemplo, a Evo Morales de dictador.
Los comités cívicos, se crearon ante la necesidad de mediación e interpelación en asuntos importantes ante los abusos de la corona, primero, y del gobierno republicano, más tarde. En su origen, funcionaron como correa de transmisión entre la sociedad y el Estado, aunque en la actualidad, su función se ha deformado de forma evidente. Se han convertido en heraldos de los prefectos, reproduciendo su discurso (interiorizado a través de los medios de comunicación) y, lo que es más importante, en el brazo ejecutor de ese discurso, junto a otras organizaciones “civiles” como la Unión Juvenil Cruceñista.
Esta organización, se creó para dar un total apoyo al comité cívico de Santa Cruz (Comité Pro Santa Cruz, el presidente de la cual es Branko Marinkovic, gran terrateniente y accionista de Unitel), declarándose apartidaria y con el lema “democracia, libertad y autonomía”.
El Comité Pro Santa Cruz se originó como respuesta a la revolución katarista de 1952 que llevó al poder al Movimiento Nacionalista Revolucionario. Se unió a la Falange Socialista Boliviana que creó la Unión Juvenil Cruceñista, para hacer frente a la revolución que, supuestamente, venía a afectar sus intereses.
Actualmente cuenta, según afirma la misma organización, con unos 160000 afiliados, solamente pueden ingresar varones de entre 14 y 35 años, albergan un “servicio de inteligencia” y es financiada por aportaciones de empresas y terratenientes.
Así es como se articula la estructura derechista en el oriente: los Prefectos se articulan con los comités cívicos y otras agrupaciones civiles encargándose estas del accionar en lo público. Es decir, son el brazo ejecutor de la “ideología”, los títeres de los grandes empresarios, terratenientes oligarcas y de la burguesía regional de estos departamentos. Estos últimos crean el discurso, los medios de comunicación lo reproducen, manipulan el discurso del gobierno y los movimientos sociales, y intenta interiorizarlo en la población. Después son ciertas agrupaciones cívicas las que se encargan de llevar a la práctica el discurso original.
Estas formaciones “civiles”, se han organizado como “grupos de choque” de la derecha, han intervenido y destruido oficinas públicas y medios estatales, han quemado casas de constituyentes, lanzado granadas contra un concejal del MAS y apaleado otros y, como veremos más adelante, han sido los protagonistas de la violencia directa y la humillación hacia indígenas, dejando atrás muertos y muchos heridos.
Estrategia de la derecha
Antes de contar algunos de los episodios más lamentables y repudiables de violencia fascista, cabe señalar algunos de los procesos políticos de oposición que han ejercido ante el proceso de cambio de Evo Morales.
- En 2003, después de la Guerra del Gas y paralelamente a la demanda de la Agenda de Octubre, estas élites del oriente presentan su propia “Agenda del Oriente” con la intención de neutralizar la Agenda de Octubre de los movimientos sociales. La Agenda del Oriente está basada en la idea de la nación camba y piden un proceso autonómico para los departamentos de la “media luna”. A partir de aquí, la demanda de la autonomía departamental pasa a ser el eje central de las reivindicaciones de los departamentos del oriente.
- Guerra mediática contra el gobierno de Evo utilizando sus Medios de Comunicación y manipulando información.
- Oposición a la Asamblea Constituyente pidiendo la aprobación de ésta a partir de los 2/3 de los votos. Cuando esto fracasa declaran ilegal la propuesta de Constitución, boicoteándola.
- Evo propone un Referéndum Revocatorio para decidir su continuidad en el poder y la continuidad de los prefectos de los distintos departamentos. Los prefectos de la media luna lo declaran inconstitucional y a pesar del esfuerzo que hacen para que no se celebre, en el último momento se ven obligados a aceptar la revocatoria de prefectos. Aun así el día del referéndum (10 agosto) boicotean las urnas y manipulan los resultados electorales. No obstante, el MAS sale reforzado y de los prefectos de derecha salen el de La Paz, Oruro y Cochabamba.
Esta estrategia ha sido diseñada y promovida por el recién destituido embajador de los Estados Unidos en Bolivia, Philip Goldberg. Este “diplomático”, entre 1994 y 1996, fue jefe de la Oficina del Departamento de Estado para Bosnia durante la guerra de los Balcanes, promoviendo la violencia en la región. Y entre 2004 y 2006 volvió como jefe de Misión en Pristina (Kosovo), consolidando la separación de la región. Todo un experto en materia de desestabilizar gobiernos y promover la división de estados atizando la violencia separatista.
Goldberg, des de 2006, se estuvo reuniendo con los prefectos de los departamentos del oriente así como con Branko Marinkovic (predidente del Comité Pro Santa Cruz, terrateniente y accionista de Unitel), incluso en los EEUU y con congresistas de este país, preparando el Plan Golpista que debía tumbar el gobierno del MAS. Es a partir de estas reuniones que la derecha se radicaliza en sus medidas de presión e inician una toma violenta de varias instituciones del Estado como Impuestos Internos, Instituto Nacional de Reforma Agraria (lugar donde se quemaron muchos documentos sobre repartición de tierras ilegales y tierras arrebatadas a pueblos indígenas), Empresa Nacional de Telecomunicaciones, y comisarias de la policía y las fuerzas armadas, etc.
A pesar de los intentos golpistas, no consiguen derrotar al gobierno de Evo Morales. Aún así, EEUU continúa teniendo muchos intereses económicos en el oriente boliviano y continúa ejerciendo influencia en los prefectos de la “media luna”.
Fascismo descontrolado. El caso de Cochabamba, Sucre y Pando
A continuación se relatan tres casos de violencia extrema que han perpetrado los grupos derechistas afines a los Prefectos de la “media luna”: el 11 de enero de 2007 en Cochabamba y el 24 de mayo y el 11 y 12 de septiembre de 2008 en Sucre y Pando.
En Cochabamba, des del 4 de enero, los cocaleros del Trópico y otros campesinos de la zona se asentaron en la plaza de la capital cochabambina como protesta ante la decisión del Prefecto Manfred Villa de secundar el proyecto “autonomista” de la “media luna”. A esta protesta, en los días posteriores se fueron sumando sectores populares urbanos y rurales, copando por completo la plaza y las cuadras de los alrededores. Este hecho fue extendiendo el racismo de parte de la población “con aspecto camba”. Los ánimos se fueron calentando a partir del 8 de enero, cuando la Prefectura intentó el desalojo de los protestantes por la fuerza y estos quemaron y saquearon parte del edificio central de la prefectura.
El 11 de enero, fue convocada una manifestación des de los sectores más acomodados de la ciudad contra los “cocaleros destructores y anti-democráticos”. En la marcha, a pesar de la convocatoria pacífica de los convocantes, se repartieron bates de baseball, palos de madera y otros objetos contundentes por parte de grupos coordinados del Comité Cívico y con apoyo tácito de la Prefectura. Después de la batalla campal en las calles de Cochabamba, el resultado fue de dos muertos: un cocalero de la zona tropical por impacto de bala en el corazón y un estudiante de 16 años que fue secuestrado del hospital donde lo atendían de las heridas para ser colgado de un árbol; además de varios heridos.
Manfred Reyes se retiró rápidamente a Santa Cruz, donde se victimizó declarando que se trataba de una “conspiración contra los derechos humanos y la democracia” y viajó a Estados Unidos para quejarse ante diversas organizaciones internacionales de derechos humanos, tergiversando los hechos.
Por lo que se refiere a los sucesos de mayo de 2008 en Sucre no encontramos adjetivos para calificar la humillación y la persecución de los campesinos indígenas por parte de los llamados cívicos. El día 24, centenares de campesinos de las zonas rurales de Chuquisaca (departamento, capital del cual es Sucre), acudieron a la capital para recibir al presidente Morales que había convocado un acto en el estadio para la entrega de unas ambulancias destinadas a las áreas rurales. A pesar de que tanto la Prefecta como el Comité Cívico (y otros grupos afines, como un sector de los estudiantes universitarios) anunciaron que el presidente no sería recibido y que impedirían su llegada a Sucre, los campesinos se agruparon en el estadio para recibir a éste. Una turba de jóvenes dirigidos por el Comité Cívico y políticos de la prefectura iniciaron una persecución de indígenas y campesinos allanando viviendas donde se alojaban, persiguiéndolos y golpeándolos hasta llegar a capturar a 18 de ellos los cuales desnudaron de cintura para arriba y llevaron a la plaza principal de Sucre donde fueron humillados, obligándolos a gritar consignas contra el gobierno del MAS y a besar la bandera de Sucre.
Durante los sucesos, tanto la policía como el ejército se retiraron de la zona de conflicto, después de ser agredidos también por los grupos afines a la Prefectura, y después de recibir órdenes de la presidencia, con la intención de evitar muertos, dejando Sucre sin policía durante unos días. Finalmente, el resultado de la barbarie fue de 50 campesinos y siete universitarios heridos y sin ninguna detención firme.
Por último, los sucesos en la provincia de El Porvenir, Pando (frontera con Perú y Brasil) vienen a confirmar las hasta entonces suposiciones, de la creación de grupos paramilitares de derecha para desestabilizar el gobierno del MAS.
Durante el 11 y el 12 de septiembre, grupos paramilitares (entre ellos se identificaron a peruanos y brasileños) perpetraron una matanza de hasta 30 campesinos, varios heridos y decenas de desaparecidos, con la colaboración de la Prefectura de Pando en el transporte de los paramilitares y las armas en sus volquetas. Una vez armados, estos grupos iniciaron emboscadas a indígenas y campesinos, quienes se tuvieron que tirar al río para evitar los impactos de bala. Horas más tarde fueron apareciendo los cuerpos sin vida.
Cabe resaltar que estos tres casos se tratan de acciones planificadas estratégicamente por la oligarquía del oriente, utilizando a los Comités Cívicos y demás grupos de apoyo para conseguir tumbar al gobierno del MAS y mantener sus privilegios.
Algunas reflexiones…
Después de hacer un repaso de los aspectos más relevantes que han marcado los últimos años en Bolivia, vemos que la situación actual de este país es compleja y “complicada”, debido principalmente al fascismo y al racismo que promueven los grupos de derecha de las provincias del oriente.
Evo Morales y el gobierno del MAS están llevando a cabo una estrategia de esperar y no intervenir de forma violenta ante los casos de violencia por parte de la derecha, para evitar muertos en enfrentamientos y que estos puedan ser utilizados por la derecha para obligar a Morales a dimitir.
Según nuestra percepción y después de haber visto y vivido algunos de estos procesos recientes, vemos una falta de articulación real de los nuevos movimientos sociales para dar respuesta a esta derecha cada vez más organizada. Muchos de los movimientos sociales que antes eran autónomos, con la subida de Evo Morales al gobierno pasaron a apoyar y formar parte del proceso cambio, cosa que implicó una falta de independencia y autonomía a la hora de tomar decisiones y pensar una estrategia para confrontar la derecha, tanto por lo que hace a impedir el avance de esta como por lo que hace a proponer alternativas viables.
A pesar de esto, cabe destacar que gran parte de la población esta sensibilizada y concienciada del peligro que suponen estos grupos, y hay gente muy implicada en proyectos y acciones contundentes para contrarrestar este fascismo organizado.
Por otro lado, y desde nuestra visión occidental (que a menudo dificulta entender procesos políticos y sociales en regiones con una historia y una realidad completamente distinta a la nuestra), vemos que la ficción del Estado es especialmente palpable en Bolivia, un país donde conviven (en conflicto permanente) las formas de organización políticas y culturales de los pueblos originarios con las formas de organización de la estructura del Estado moderno.
En Bolivia, los/las quechuas representan un 40% de la población, los/las aymaras el 30% y cerca del 10% suman las diferentes etnias originarias de la zona oriental. El hecho que haya un 80% de población indígena es clave para entender el conflicto que desde hace siglos se está llevando en el país. Vemos, por un lado, una resistencia por parte de los pueblos originarios a mantener “lo propio” y, por otro lado, un intento de integrarse al sistema capitalista y neoliberal global, especialmente por parte de las élites del oriente.
En este contexto, Evo Morales y el gobierno del MAS se encuentra al medio de la encrucijada; por un lado, apostando por el reconocimiento de los pueblos originarios, indígenas y campesinado, y por otro lado, apostando por la construcción de un Estado fuerte y omnipresente. Esta construcción del Estado, debido a su fuerte presencia, no deja lugar a las formas de organización social y política indígena.
Está por ver cómo evoluciona el conflicto en Bolivia en los próximos años. Pero creemos que es mucha la resistencia y las luchas que vienen protagonizando, desde hace siglos, los pueblos originarios en esta región, y es mucha la rabia contenida durante tantos años de represión y sometimiento a otras formas de pensar, de organizarse y de ver el mundo y son muchos/as las que están dispuestas a resistir, a luchar y a no dejarse vencer.
[1] Manfred Reyes se retiró de la prefectura en agosto de 2008 después de perder el referéndum revocatorio.
dissabte, 18 d’octubre del 2008
(II) Bolivia: de la insurrección popular a la ofensiva fascista
El gobierno del MAS y el proceso de cambio
La “recuperación” de los RRNN y el IDH
Como vimos, los recursos naturales fueron el centro de gravedad de la campaña electoral de 2005 y consecuentemente la primea acción de gobierno de Evo Morales. La propuesta de éste era la de “nacionalizar e industrializar sin confiscación” los hidrocarburos. Ahora bien, el MAS proponía la recuperación de los hidrocarburos mediante la reinserción de la empresa estatal a la industria i la renegociación con las compañías extranjeras por conseguir una condiciones más favorables para Bolivia, distanciándose así de las posiciones más radicales que apostaban por el confisco de las empresas directamente.
El Decreto en materia de hidrocarburos que ejecutó Morales se centraba en cuatro puntos: reafirmar la propiedad del Estado sobre los recursos hidrocarburíferos a través de un YPFB reconstituido; aumentar los ingresos gubernamentales por hidrocarburos renegociando contractos de exploración y explotación; encontrar nuevos mercados de exportación y negociar precios más elevados con Argentina y Brasil; y por último, aplicar una política de industrialización que permita a Bolivia utilizar su gas para productos como la electricidad.
Por lo que se refiere a la reconstitución de YPFB, es necesario recuperar el control de las 3 empresas capitalizadas que tenían control sobre exploración y transportación a YPFB, y de dos empresas privadas que compraron instalaciones. El gobierno tendría que tener la mayoría de acciones a cada una de las 5 empresas, cosa que Morales no ha hecho ni va por el camino de conseguirlo. Aún así, si lo consiguiera tendría el control sobre una pequeña parte de las reservas del país, y Repsol, Total y Petrobrás manejarían el 83% del gas boliviano y el 86% de las reservas de petróleo. De la misma forma, con el resto de objetivos del decreto sobre hidrocarburos, Morales no ha conseguido por el momento lo que se proponía, cosa que ha sido altamente criticada por los movimientos sociales que lo apoyaron. A pesar de no ser un decreto para nada “revolucionario”, por el momento muchos objetivos han quedado aplazados, en parte, debido a la falta de recursos económicos, y sobretodo, debido a los intentos por parte del gobierno de renegociar y “contentar” tanto a las empresas extranjeras como a la oligarquía boliviana.
Cabe aquí mencionar acerca del IDH (Impuesto de los Hidrocarburos), ya que es de capital importancia para comprender la oposición de confrontación de la derecha en los departamentos donde se extraen recursos hidrocarburíferos. El año 2005, antes de la apresurada salida a Estados Unidos de Sánchez de Lozada, éste había creado un nuevo impuesto sobre los hidrocarburos con el objetivo de presupuestar las Prefecturas de los Departamentos, suma importante de dinero a pesar que éstas nunca han tenido competencias relevantes. Con la “nacionalización” el ingreso en los departamentos por el IDH debía aumentar en más del doble, pero esto nunca sucedió, ya que el IDH se utilizó para sufragar la “Renta Dignidad”, caballo de batalla del MAS. Esta renta es pagada, indefinidamente, a todas las personas mayores de 60 años. Como veremos, los Prefectos no estaban dispuestos a peder tan suculento ingreso y harían de este hecho otra arma más para tumbar al gobierno de Morales.
Otras acciones políticas enmarcadas en el procesos de cambio impulsado por Evo y el MAS son el “Bono Juancito Pinto” (ayuda al estudio), “Gastos Reservados Cero”, “Plan de alfabetización para adultos” (con ayuda cubana y venezolana), el inicio de la “Revolución agraria”, etc. Pero sin duda, uno de los hechos mas importantes fue la elaboración de una nueva Constitución Política de Estado a través de la creación de la Asamblea Constituyente.
La Asamblea Constituyente
Otro punto esencial de la “agenda de octubre” fue la de crear una Asamblea Constituyente que se encargara de la redacción de la Nueva Constitución Política del Estado (CPE).
Ya des de un inicio, la formación de la Asamblea encontró en los partidos tradicionales y especialmente en la derecha un beligerante rechazo. Así, el gobierno se vio obligado a consensuar la Ley Especial de Convocatoria a la Asamblea Constituyente (a un mes de gobierno del MAS) mutilando las exigencias que los movimientos sociales imponían al gobierno. Estos, junto al MAS, preveían la participación de las organizaciones sociales rurales y urbanas mediante la elección directa de representantes. Finalmente, con la concesión del gobierno, los movimientos sociales quedaron fuera del teatro de la democracia y, además, consiguieron que – mediante aritmética electoral – de los 255 constituyentes nunca hubiera 2/3 de las fuerzas de izquierda, cantidad necesaria para la aprobación del texto constitucional[1].
Como veremos más adelante, la oligarquía y la derecha parlamentaria han tenido – y tienen – una oposición de confrontación, de choque si se quiere, ante la nueva CPE. Primeramente, con la cuestión de los 2/3 y después incluyendo en la agenda política el tema de la capitalidad[2]. A pesar de los intentos de este sector para hacer fracasar el nuevo texto, no presentándose el día de las votaciones, éste fue aprobado “a lo grande” el 24 de noviembre de 2007 en Sucre por 146 constituyentes y el 9 de diciembre en Oruro fue aprobado “en detalle y revisión” por 164, superando esta segunda oportunidad los 2/3 necesarios. Ahora bien, qué fue lo que pasó entre el 24 de noviembre y el 9 de diciembre para lograr los votos necesarios para la aprobación de la CPE? Obviamente se “revisaron” algunos “detalles”. Además, nos cuentan personas que participaron directamente en la discusión y redacción del texto que este no es exactamente igual al aprobado en Oruro[3]. El pueblo habla y los despachos políticos deciden. Así es la democracia.
Pero qué es lo que dice esta nueva Constitución que tanto la izquierda como la derecha la tildan de “rEVOlucionaria”? Lo cierto es que de revolucionaria no tiene mucho, por no decir nada: sigue el patrón de cualquier otra Constitución, ya sea de Europa o de otros países de América Latina. Aún y así, le reconocemos dos aspectos: en primer lugar, la presencia tangencial, en todo el texto, de los pueblos originarios: uso de la tierra comunal, autonomía indígena, etc. En segundo, la forma en cómo se redactó es bastante más participativa – a pesar de las trampas impuestas – que muchas constituciones políticas de Europa y de América Latina.
El proceso sigue abierto, en diciembre está previsto un doble referéndum para, de un lado, definir la superficie máxima de la tenencia de la tierra (5000 o 10000 hectáreas) y, del otro, aprobar y permitir que entre en vigor la nueva Constitución.
El gobierno y los movimientos sociales
La relación entre Evo Morales y el MAS (Movimiento Al Socialismo) y los movimientos sociales, es una relación muy estrecha y a veces hasta difuminada. Por un lado, Evo Morales había sido durante muchos años – y hasta hace unos meses – dirigente del Sindicato de Cocaleros del Yungas, que junto a la COB (Central Obrera Boliviana, la mayoría son mineros), son los más combativos del país. Además, el MAS surge durante el ciclo rebelde, como contrapartida de los partidos políticos tradicionales. Por otro lado, algunos integrantes del partido, como el vicepresidente Gacía Linera, fueron guerrilleros del MRTK (Movimiento Revolucionario Tupac Katari) en los años 60-70. Es decir, surge des de los movimientos sociales, o al menos, como consecuencia del accionar de estos.
Esto explica como, cuando sale elegido presidente en 2005, Morales y el MAS cuentan con el apoyo de parte importante de los movimientos sociales bolivianos. Cabe destacar que el carácter indigenista de Evo, junto con las propuestas del MAS de desarrollar políticas más participativas y poner un especial énfasis en las políticas dirigidas a campesinos, indígenas (que es la mayoría del país) y, en general, a las personas más excluidas y olvidadas por los anteriores gobiernos, han llevado a una casi idolatrazación de Evo Morales, convirtiéndose así en un especie de ídolo nacional para los simpatizantes del MAS (no así de los movimientos sociales, los cuales son más críticos con el gobierno). Al mismo tiempo, pasó a ser el enemigo de los terratenientes y de las élites económicas y políticas del país, quienes vieron peligrar sus privilegios.
Como acostumbra a pasar en el ámbito político, “del dicho al hecho hay un trecho” y, a pesar de las buenas intenciones de Evo Morales, el poder - determinado ya de antemano - y las estructuras del capital-Estado imposibilitan y dificultan, a la práctica, la realización de cambios significativos, cosa que generó la crítica de parte de los “masistas”, quienes empezaron a exigirle al gobierno cambios reales.
Actualmente, nos encontramos con que mucha de la gente que “apoya” al gobierno no son “masistas” ni apoyan a Evo Morales, sino que están con el proceso de cambio. Para muchos/as apoyar al gobierno de Evo Morales es más una estrategia de empoderamiento y una forma de poder ser escuchado/a, además de una estrategia para desplazar la creciente derecha boliviana.
[1] Esto era una distorsión de la realidad en el Parlamento, donde el MAS y sus aliados agrupaban esos 2/3 y que en la Constituyente tan solo representaban el 55%
[2] Sucre, a pesar de ser la capital constitucional del Estado, tan solo alberga el poder judicial. Tanto el poder ejecutivo, como el legislativo está ubicado en La Paz. Esta confrontación por la capitalidad plena se remonta a tiempos de la creación de la República, aunque en los últimos años estaba bien latente.
[3] Por citar un ejemplo, el “matrimonio entre dos personas”, después de pasar por despachos políticos, se queda en “matrimonio entre un hombre y una mujer”.
dilluns, 13 d’octubre del 2008
(I) Bolivia: de la insurrección popular a la ofensiva fascista
Hablar de la situación política actual de Bolivia hoy, no es tarea fácil. Se trata de una coyuntura compleja en la que intervienen varios actores debido, sobretodo, a un contexto social y político que en los últimos ocho años ha marcado la historia de este país, así como de toda Latinoamérica.
De este modo, y para hacer el texto comprensivo – y permitir comprenderlo nosotras mismas – vamos a contextualizarlo a partir de las movilizaciones de 2000 a 2005, período conocido como el “ciclo rebelde” y la llegada al poder del MAS y Evo Morales. Veremos también en qué se está materializando el llamado “proceso de cambio”, para poder comprender la respuesta que la oligarquía del oriente del país (autodenominada “media luna”) está dando con importantes tintes fascistas.
El Ciclo Rebelde (2000-2005): de las guerras del agua y el gas al triunfo electoral del MAS
El inicio del segundo milenio trajo consigo la explosión de toda la rabia contenida durante tantos años. Y como suele suceder, es una chispa la que desencadena la revuelta.
La vorágine neoliberadora que en los años 90, en gran parte del mundo, tiene como consecuencia la privatización de cada vez más recursos – entre ellos los capitales, y como no, los naturales – toca a Bolivia de lleno. El gobierno de Hugo Bánzer[1], siguiendo las nuevas doctrinas económicas dictadas por el FMI y el BM, decide entregar el sistema de provisión de agua del departamento de Cochabamba a la subsidiaria de una gran corporación estadounidense y aprobar una ley a partir de la cual podía dar el control del sistema rural de agua a esta misma corporación. Todo esto en un país donde el agua potable es escasa y en ciertos lugares hay que ir a buscarla con baldes o garrafas a las fuentes o al río; y donde parte de las zonas rurales (especialmente las comunidades indígenas del altiplano) no disponen todavía del elemento básico para la vida y las que tienen sistema de agua potable es porque ellas mismos han construido las canalizaciones.
De esta manera, se privatiza el servicio de agua de Cochabamba y la concesión queda a cargo de Aguas del Tunari perteneciente a la multinacional Bechtel. La primera gestión de esta nueva S.A. es el incremento de la tarifa hasta un 100% sin ningún tipo de justificación.
Entonces, la revuelta se inicia cuando a los usuarios del servicio de agua potable les llega la primera factura de la nueva compañía y observan el desmesurado incremento de la tarifa. La gente, organizada en la Coordinadora por la Defensa del Agua y de la Vida toma las calles como medida de protesta, acción que sería duramente reprimida por los militares. Hasta en tres ocasiones se cortaron los accesos a la ciudad con bloqueos y huelga general entre enero y abril de 2000. El resultado de la represión fue de un muerto de bala, unos 100 heridos/as y varias personas encarceladas (entre ellas representantes de la Coordinadora).
Las consecuencias de esta primera insurrección son varias. En primer lugar, se consiguió que la empresa Betchel huyera de la ciudad, devolviendo el sistema de provisión de aguas a manos públicas, y se consigue derrocar la discutida ley. Pero también crea un precedente histórico para futuras movilizaciones.
Durante los años que siguen, se suceden incontables protestas contra el gobierno, pero es en octubre de 2003 cuando la insurrección popular cobra mayor alcance, desencadenando la llamada Guerra del Gas.
En Bolivia, como en gran parte de Latinoamérica, los recursos naturales – y especialmente los hidrocarburos – siempre han estado en manos de corporaciones extranjeras. En Bolivia, la llamada “capitalización” de este recurso fósil dejaba en las arcas del Estado tan solo el 18% del total de activos de YPFB[2], así que gran parte de los beneficios que se obtenían de la segunda reserva más grande de Sudamérica, no se quedaban en el país. Es en este contexto que el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, “Goni”, propone la venta de gas barato a Estados Unidos a través de Chile – histórico rival de Bolivia – provocando las protestas que conseguirían la huida del presidente del país.
Con esto y en un contexto de descontento social por una fuerte crisis económica, las protestas se fueron incrementando y extendiendo: El Alto, Oruro, Potosí, ... des de las zonas rurales del altiplano se bloquearon los accesos a La Paz y los mineros ya marchaban hacia allá. Entonces, el gobierno ordena a los militares despejar por la fuerza las rutas para garantizar el subministro de combustibles los cuales no dudan en usar armas de fuego contra la población “armada” con palos y hondas. Esta desproporcionada represión comienza a dejar varios muertos por bala lo que provoca mayor indignación y acrecientan las protestas, especialmente en El Alto. El vicepresidente del gobierno, Carlos Mesa, ante la carnicería que estaba provocando su gobierno, decide renunciar y distanciarse de Goni. Mientras, la clase media, intelectuales y la elite boliviana comienzan a unirse a las protestas, pidiendo la dimisión del presidente y empiezan ha haber las primeras distensiones entre militares y policías.
Por otro lado, la administración Bush, a través de su embajador en Bolivia, da su pleno apoyo al presidente, de la misma manera que se posiciona la OEA[3] a favor de éste. Quedan claros los alineamientos internacionales a favor de la “democracia” aunque sea matando a manifestantes.
Finalmente, el 16 de octubre se convoca a una marcha en La Paz que aglutina a unas 300000 personas y crece la agitación, las huelgas de hambre, así como la presión internacional ante embajadas.
Al día siguiente, llegaba la renuncia del presidente por fax y las televisiones del país muestran la pantalla dividida en dos partes: en una, el avión que transportaba a Sánchez de Lozada a su refugio político en Estados Unidos, y en la otra, aparecía Carlos Mesa invistiéndose como nuevo presidente de Bolivia.
La Guerra del Gas tubo diversas consecuencias de consideración. Por un lado, la represión dejó tras de sí 67 muertos y centenares de heridos (la mayoría de ellos por balas de la policía y el ejército). Por el otro, la consecuencias políticas: la destitución – o más bien, la huida – del presidente, la promesa del cumplimiento de la llamada agenda de octubre[4] y un fortalecimiento de los movimientos sociales de Bolivia, que cobraran una gran importancia en los años venideros a la vez que un desgaste de los partidos tradicionales que habían caído en descrédito.
Carlos Mesa traicionó la agenda de octubre aprobando una nueva ley de hidrocarburos que nada tenía que ver con las demandas originadas en la Guerra del Gas (ley dictada bajo la amenaza del FMI de retirar ayudas), así que presenta su dimisión en dos ocasiones, la última aceptada por el Congreso y dejando al país sin presidente. Mientras políticos y magistrados debatían quién sería el sucesor de Mesa, las calles de las ciudades de Bolivia, de nuevo, se inundaban de gente exigiendo que ninguno de los dos políticos que podían “heredar” el poder lo hicieran; era un “no” rotundo a los partidos tradicionales.
Con el pueblo en las calles otra vez y por tal de evitar otro conflicto que amenazaba con mucha más violencia, finalmente, se convocan elecciones para diciembre de 2005. El debate en estas elecciones se centró entorno a la “nacionalización” del gas, entendiendo cada partido la nacionalización a su modo. Final e inesperadamente, Evo Morales, del Movimiento Al Socialismo (MAS) gana las elecciones con una amplia mayoría del 54% (en las de 2002 tan solo obtuvo un 2% de los votos), convirtiéndose así, en el primer presidente indígena de Latinoamérica.
[1] Bánzer había gobernado ya del 1971 al 1978 a través de un Golpe de Estado y fue elegido presidente años después, en 1997 con un 22% de los votos.
[2] Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia, subsidiaria de la corporación española Repsol YPF. Primero fue la plata de Potosí y luego los hidrocarburos...
[3] Organización de Estados Americanos
[4] La agenda de octubre constaba de cuatro iniciativas: un referéndum sobre la venta del gas, la modificación de la ley de hidrocarburos de Goni, una revisión del proceso de capitalización y una convocatoria a una asamblea constituyente.